En esta ocasión Regina Obregón nos presenta tres obras unidas de forma homogénea en su temática. Epidemic Insanity, Silencio y Wanderlust refieren a un mundo concretamente humano sobre el cual la artista reflexiona. Se trata de llegar a la esencia como lo señala expresamente en Wanderlust. Por ello quizás, el hombre es presentado en sus más sencillas formas geométricas y sus acepciones primitivas aunque modernas. El hombre es pues un predador voraz de su reflejo. Un caníbal, un ser autodestructivo e irracional en su frenesí moderno. El hombre y su obstinación civilizatoria como pandemia. Lo mismo se repite en Wanderlust donde el corazón es lo único que queda del hombre corroído por su propia civilización. El corazón es lo único natural que queda de la especie, el único vínculo con el mundo externo, el único órgano que aún respira a través de ramas y montañas. A su vez el lenguaje es el lecho de muerte, la máxima creación que se ha vuelto en su contra y lo ha penetrado hasta la destrucción. A los tres cuadros los une una profunda musicalidad, que se explora más explícitamente en Silencio y una búsqueda de la naturaleza como la otredad, aquello que el hombre ha expulsado de sus entrañas y ahora no puede interiorizar. (texto de Emilio Lezama)