Desde el mes de febrero, el centro geográfico de la Ciudad Luz comenzó una de sus más grandiosas renovaciones urbanas y arquitectónicas. El barrio denominado Les Halles, que se ubica a unos pasos del Centro Cultural Pompidou, es objeto de varias intervenciones a gran escala. Estas obras representan el resultado concreto de largas reflexiones sobre uno de los espacios más significativos de la capital francesa. Dichas obras, que se caracterizan por destruir y reconstruir sin alterar las funciones comerciales y de transporte que convergen en ese nodo, terminarán en 2016.
Si bien el origen de este núcleo remonta a ocho siglos, no es sino hasta mediados del siglo XX que Les Halles cobró relevancia en materia de planeación urbana. El antiguo mercado, afectado en su fisonomía por los grandes eventos de la historia -tales como la Revolución Francesa y el imperio Napoleónico- fue renovado una primera vez durante el siglo XIX . Entonces nació el monstruo que el escritor Emile Zola llamó, en 1873, “El vientre de París”. Los doce pabellones de hierro forjado, construidos por el arquitecto Victor Baltard, le otorgaron una tipología emblemática sin precedentes y con ello, surgió una atmósfera única. Pero los conflictos de seguridad e higiene, propios de una demografía creciente de la post-guerra, determinaron el destino final del mercado y del rastro de Les Halles: reubicarse fuera de París, para siempre. El vacío social y urbano, el cual había tomado la forma de un horrendo agujero en la tierra, fue motivo de acalorados debates y propuestas descabelladas durante la década de los sesenta. La irreversible pérdida arquitectónica que representó la controversial destrucción de los pabellones Baltard cobró todo su sentido al inaugurarse, pese a los conflictos políticos engendrados, el impersonal centro comercial subterráneo, el “Forum Les Halles”. Los años setenta fueron marcados por el descontento generalizado: El Forum, obra del catalán Ricardo Bofill, y de los franceses Claude Vasconi y Paul Chemetov fue la operación de urbanismo subterráneo más grande jamás realizada en Francia y sin duda, la menos querida de los parisinos.
El laberinto subterráneo, de atmósfera viciada y de aspecto obsoleto fue, durante treinta años, la puerta de entrada a París. Visitado por 41 millones de personas al año, el Forum, así como el trasbordo de transporte suburbano más grande de Europa, empleado por un millón de viajeros diarios, necesitaban más que una simple renovación para entrar al siglo XXI.
Un concurso internacional fue lanzado en el 2003 y cuatro despachos finalistas (Jean Nouvel, Rem Koolhaas, Winy Maas y David Mangin) propusieron soluciones a los múltiples y complejos problemas. Los proyectos iban más allá del centro comercial y del nodo de transportes: las calles aledañas, el jardín público, los problemas de inseguridad en el parque, la presencia importante de personas sin hogar en los alrededores y la sobrepoblación de visitantes en esa zona fueron los argumentos de base para una intervención global. Al igual que los “Grandes Proyectos Parisinos” del presidente Mitterrand en sus catorce años de mandato, Bertrand Delanoë, Alcalde de París, percibió en la magna intervención de Les Halles la oportunidad faraónica de dejar su nombre grabado en la historia de “la ciudad más bella del mundo”.
Cuando el concepto urbano del francés David Mangin fue elegido en el 2004, la Alcaldía de París planteó un método de consulta, basado en el diálogo, para permitir la participación ciudadana en la operacionalidad del proyecto a redefinir. El intercambio de ideas entre los despachos de arquitectos y paisajistas, las treinta asociaciones civiles, el contratista (la Alcaldía) y el cliente (los ciudadanos) permitió una reflexión colectiva que, si bien no satisfizo a todos, vertió propuestas de forma más democrática. Los elementos sociales, culturales y económicos que estaban en juego fueron resumidos y analizados durante siete años, en cuatro estudios que pueden consultarse libremente en el Centro de Informaciones de Les Halles.
Para inaugurar las obras que ocuparán al centro de la ciudad durante los próximos cinco años (2011-2016), una exposición en el Pabellón del Arsenal –centro de documentación arquitectónica y urbana de París- se llevó a cabo a fines del 2010, presentada por el Alcalde Delanoë y su gabinete. Una maqueta de 60 metros cuadrados, varios planos monumentales con explicaciones sobre la estructura, la morfología y la estética, así como videos del sistema de destrucción/construcción y textos sobre el devenir de este espacio conformaron una rica muestra. El proyecto, inscrito dentro de una perspectiva metropolitana pretende, sobre todo, mejorar la calidad de vida de los habitantes. Si bien va a renovarse la infraestructura de transporte suburbano, la “Canopea” será el emblema arquitectónico de este nuevo lugar. Una cubierta ligera, transparente, ecológica e inteligente dará una visión de conjunto al proyecto y simbolizará el concepto escogido: la “Canopea” es la zona que crean las cimas de los árboles de un bosque.
Mientras Londres se prepara a recibir los Juegos Olímpicos del 2012, cuya candidatura parisina fue rechazada, y mientras Nueva York está próxima a inaugurar el Memorial 9/11 del acontecimiento que marcó el inicio del siglo XXI, París no se quedará atrás frente a semejante carrera planetaria.
Un video sobre Les Halles: http://youtu.be/nwjNqSoNKUQ