En plena eclosión de la primavera, al amanecer del 29 de abril de 2011, un objeto singular de gran escala abrió sus puertas al público en la ribera izquierda del Sena. Tras un par de estancias en tierras asiáticas (Hong Kong y Tokio), las autoridades parisinas otorgaron un permiso para hospedar hasta el 2014 este Pabellón de Exposiciones recién desembarcado de Nueva York. Concebido en 2007 a petición de Karl Lagerfeld, este espacio pretende exponer en exclusiva la creación contemporánea de artistas de origen franco-árabe. El Instituto del Mundo Árabe (IMA), obra del francés Jean Nouvel, festeja su vigésimo quinto aniversario acogiendo, al centro de su explanada, la obra completa de la mayor arquitecta del siglo XX de origen iraquí, Zaha Hadid. Además de ser colegas de generación, la obra de ambos ha sido galardonada por el mayor reconocimiento arquitectónico internacional, el Premio Pritzker. En su eterno afán de exponer y poseer al menos un ejemplo de las obras más destacadas del mundo, París ha adquirido esta joya de la arquitectura efímera. Por sus formas suaves, el Mobile Art recuerda a una nave nodriza o a una concha blanca, pero al contemplarlo de cerca, este espacio curvilíneo que se contrapone a la ortogonalidad del IMA, posee algunas características formales de un organismo vivo; sin duda la arquitecta británica-iraquí se inspiró del mundo animal y vegetal durante su proceso de diseño. Creado en un principio para promover el emblemático bolso de mano acolchonado de la Casa de Alta Costura Chanel, el Mobile Art asemeja al esqueleto deformado de un erizo de mar. Al igual que una célula madre o que una casa de patio, el Pabellón se compone de dos volúmenes, un recorrido periférico y un núcleo central, de manera que el peatón se confronta con una ruptura en el recorrido. El acceso no está alineado con la entrada simbólica al IMA por razones de bajada de cargas. Debajo de la plaza, el vacío del auditorio sostiene al elegante mastodonte de 180 toneladas. Los primeros elementos que se perciben sobre la estructura que imita la burbuja fosilizada del animal son los vanos en forma de “branquias", los cuales funcionan como aperturas de iluminación cenital. Antes de ser absorbido por el espacio interior, el visitante podrá notar que tanto el marco de la entrada como el de la salida imita al opérculo, propio de los invertebrados marinos. El espacio cóncavo subraya la idea de la influencia náutica pero también el principio de la arquitectura inuit. La imposibilidad de percibir todo el volumen del Pabellón desde el nivel del ojo humano constituye una de las distorsiones de esta arquitectura biométrica, que puede ser mejor experimentada desde el interior. Asimismo, existe una formalización del hielo que se hace notoria en los elementos funcionales del “iglú”. La estructura evoca también a una célula vegetal por medio de paneles negros que presentan las creaciones más recientes del despacho, entre las cuales se encuentran proyecciones translúcidas, maquetas plateadas, esculturas nacaradas y pinturas satinadas. En la primera retrospectiva de Zaha Hadid en Francia los neófitos disfrutarán de las imágenes, pero saldrán de la experiencia sensorial sin mayor información. La pobreza de las fichas técnicas obligan a cualquiera a volver a los libros. Centrada en las torres diseñadas para Europa del Este y Medio Oriente, la exposición permite lanzar de nuevo el debate sobre la pertinencia de los rascacielos en la construcción social y urbana. Para enumerar los argumentos a favor o en contra, también habrá que volver a los libros. Si bien una gran parte de las propuestas de Hadid habían permanecido irrealizables durante décadas, la actual tecnología informática, de construcción y de materiales ha detonado una avalancha de realizaciones para el despacho londinense. En la actualidad, tiene treinta edificios en obra (contra casi cincuenta construidos en los últimos treinta años). Así pues, cada uno de los 413 paneles del caparazón, que forran la estructura radial de acero, fue termoformado en un polímero artificial reforzado de fibra de vidrio (FRP), habitualmente empleado en la arquitectura naval y aeroespacial. Y como en todas las grandes arquitecturas, la realización artesanal se hace evidente hasta en los menores detalles: las juntas de caucho generan la característica bicromía sobre la fachada convexa. Desde que rompió en 1983 los esquemas de la arquitectura moderna y posmoderna, Zaha Hadid ha explorado las posibilidades del vacío, de la luminosidad, del movimiento y de las estructuras fractales. Asociada al movimiento deconstructivista desde sus inicios, Hadid no ha cesado de innovar en los aspectos formales y funcionales de la arquitectura. En la continuidad de su herencia arquitectónica, una de las “mujeres más influyentes del mundo” -según la revista Times- continuará planteando su visión sobre las infinitas posibilidades que la naturaleza puede ofrecer a nuestros espacios habitables.