afiche
m. Cartel o aviso expuesto al público, realizado con alguna intención artística, mediante el que se anuncia un evento futuro.
De los aliados más fieles que ha tenido el cine en su historia, el afiche es sin duda, de los más representativos. Carteles que son mas bien carteros de buenas nuevas, siempre avisándonos de espectáculos futuros; ya sean cinematográficos, musicales, teatrales o taurinos.
En 2011, el documental “Presunto culpable” recauda 78 millones 126 mil 439 pesos, convoca en cines a un millón 687 mil 763 espectadores, vende 40 mil dvds en tiendas y otras decenas de miles más en piratería. Por primera vez en la historia el poder judicial solicita la suspensión de una película en circulación, posición revertida casi inmediatamente por la acogida y la aceptación que ya ha suscitado.
Dejemos atrás París, sus puentes, sus estaciones, sus suburbios y tomemos el tren, justamente en la Gare du Nord, donde Henri el personaje de L’Homme Bléssé conoce a Jean. Este tren viaja bajo el canal de la Mancha y uno despierta en otra ciudad, en otro mundo, Londres.
La película de la que escribo nos lleva a través de las calles de Londres de los años ‘90 junto con Johnny, quien huye de Manchester dejando atrás un delito y buscando refugio en un antiguo amor, Louise.
En 2011, Bernardo Bertolucci recogió la Palma de Oro del festival de Cannes. Entre las declaraciones que dio desde su silla de ruedas sorprendió la de su admiración por la tecnología tridimensional: “Me encantó ‘Avatar’ y me fascinó el 3D. Yo comencé a pensar: ¿Por qué se considera que el 3D es bueno solamente para horror o ciencia ficción o ese tipo de películas? Pensé: ‘si 8 1/2′ de Fellini fuese en 3D, ¿no sería excelente?”.
Hoy muchos reconocen el nombre de Christopher Nolan. Se le ubica por haber marcado un antes y un después en las películas sobre superhéroes. Les otorgó verosimilitud, que no es poca cosa. Desde que la franquicia de Batman cayó en sus manos, la dosis de oscuridad que merecía un personaje como el murciélago fue brindada por este británico que –como muchos otros realizadores- inició desde pequeño haciendo películas con una cámara super 8.
El día de hoy compartiré para este espacio algunas reflexiones que hice de la película El árbol de la vida dirigida por Terrence Malick; estrenada el segundo semestre del año pasado y ganadora de la Palme d’Or del festival de Cannes en su edición del 2011.
Existe un secreto a voces en Londres. Se habla de un cine, pero conceptos como fiesta de disfraces, happening, concierto o paseo turístico, salen a colación. Nadie concibe qué es realmente el evento hasta que se vuelve parte de él; y lo mejor es que una vez vivida la experiencia, uno habrá de guardar silencio...
Este es el misterioso Secret Cinema.
El rizoma de Gilles Deleuze,explicado en el texto A Thousand Plateaus, nos indica la relación invisible de lo múltiple, como una especie de máquina que puede separase pero de cualquier manera imposible de detener. Todo guarda una relación rizomática en una progresión aparente por la diversificación de las partes que constituyen esta relación que sucede en todo momento.
Todos tenemos una opinión sobre el cine de nuestro país. Desde esos pocos que cohabitan las entrañas de nuestro séptimo arte hasta los que lo desdeñan sin haber visto algo desde "Sexo, Pudor y Lágrimas" [1999]. Hay preguntas clave que no nos hemos hecho para abordar la esencia del cine mexicano; que no es un sustantivo con definición fría y rígida, sino un verbo en construcción.
Francia 1989. De Leos Carax, con Juliette Binoche y Denis Lavant
Los Amants du Pont Neuf no es una visión realista de los sans abri parisinos, sino una meditación sobre el cuerpo y la calle, el cuerpo y la ciudad que lo destruye, aquella que no perdona. El dolor viene de la soledad y el placer del juego redentorio de los cuerpos. En el puente más antiguo de París, cerrado por remoldelación, Alex (Denis Lavant) un joven vagabundo, conoce a Michèle (Juliette Binoche), una joven artista que huye de casa y de las cataratas que invaden sus ojos.
Hacía dos años que no volvía a Argentina. Los últimos viajes habían sido a Pekín. Lo más parecido a Argentina que vi. Compré el pasaje más barato, como suele hacerse. Pagué ochocientos euros por un vuelo que iría de Paris a Madrid y de Madrid a Buenos Aires. Desde Buenos Aires tendría que hacer otro tramo más hasta Córdoba, para encontrarme con mi familia.
Los días anteriores al viaje no fueron muy agradables, muchísimo trabajo y la sensación de que los dos meses que pasaría en Argentina serían como dos años, o toda la vida, como si me fuera para siempre.