[i]L’Atalante[/i] es, como lo es el cine, un viaje. Abordemos este barco a 1934, el cine sonoro apenas despertaba y Jean Vigo supo sin duda hacer de él poesía. Es un viaje [i]à huis clos[/i][url=#_ftn1][1][/url][i] [/i]en esta peniche, donde los cuerpos se encuentran, se aman, se buscan y se destierran. Es el deseo y sus frustraciones que navegan por el Sena hacia el mar.
En la Francia rural, Jean (Jean Dasté), joven patrón de una peniche[url=#_ftn2][2][/url] de carga, [i]L’ Atalante,[/i] se casa con Juliette (Dita Parló), a quién apenas conoce. Después de la boda emprenden la expedición habitual en el barco por el Sena hacia el puerto industrial de Le Havre. En el barco vive el viejo père Jules, (Michel Simon) , personaje a la vez grotesco y atractivo, con sus gatos y sus mil recuerdos venidos de ultramar.
En [i]L’ Atalante[/i] se juegan el deseo y la posesividad. Entre los esposos y el père Jules, la cámara ejerce una atracción intrínseca a los cuerpos, revelando la lascividad y la ternura.¡
El humor, los juegos de palabras y de equivocaciones, los dobles sentidos, los escondites y los reencuentros existen en la embarcación, como en un patio de recreo o como en una escena de teatro. [i]L’ Atalante[/i] es como la infancia , conmovedora y terrible. En cada compartimento del barco se hayan, escondidos o a voces, infinitos prototipos de relación, padre-hijo, hermano-hermana, padre-hija, amantes etc. El trío en sí mismo contiene todas las relaciones posibles. Como un juego de máscaras, pone de relieve la multiplicidad de los seres sin perder nunca la autenticidad de los personajes.
Vigo junto con Kaufman, el cinematógrafo, juega aquí con la luz y con el agua. La película parece estar hecha de agua, y, a través del agua de luz surge una estética del flujo y de las transparencias. Los cuerpos a distancia se encuentran por la habilidad quinésica, atrayéndole por metáfora al cine su mayor virtud, aquella de acercar lo distante, lo impenetrable, lo deseado o temido.
Mutilada y censurada en su tiempo por su audacia y modernidad, [i]L’Atalante[/i] es para el cine francés como una piedra de toque en donde se encuentran la vanguardia impresionista y el cine por venir, ya sea la [i]Nouvelle Vague[/i] o incluso el nuevo cine francés.
Obra singular de la historia del cine,[i] L’Atalante[/i] ha sido definida no sólo como una obra maestra, sino como una definición del cine en si mismo.[url=#_ftn3][3][/url] A ver inevitablemente.
[url=#_ftnref1][1][/url] A puerta cerrada.
[url=#_ftnref2][2][/url] Barco industial fluvial, chalana
[url=#_ftnref3][3][/url] David Thomson, [u]Have you seen? [/u]Penguin Books, Londres 2008, p 51