Tan antiguo como el oficio del pianista
Es el engarzado de la palabra y el acento
Y no es que sea más grave por tratarse de un artista
En realidad este lugar no tiene a nadie muy contento
Tampoco es más importante por abrirse paso en entrevistas
Para narrar un dolor muy parecido al de otros tantos sin voz
Sin una gota de sintaxis el mensaje de cualquier muerto es atroz
Calladitos y dolidos se dedican a epitafios los hablistas
Se llevaron al cantante, al militar y al panadero
No ha vuelto a abrir la cortina del tendero
Qué esperabas, si llueven balas como cometas
Nada ha cambiado aquí, con la partida del hijo del poeta
Es culpa suya y nuestra, por su negocio y nuestros vicios
Unos fuman, otros cobran, y en medio hay un brevísimo intersticio
Donde caben cuarenta mil tumbas ataviadas con sus flores
Por qué no empacan esta guerra y se largan de una vez esos señores
Alza el vuelo un himno lúgubre del descontento
Como cuervos funerales graznando penumbras infinitas
Sea quien sea el siguiente, ya tuvimos suficiente
Por los muertos que nos quedan me juego yo los dientes
Se llevaron al cantante, al militar y al panadero
No ha vuelto a abrir la cortina del tendero
Qué esperabas, si llueven balas como cometas
Nada ha cambiado aquí, con la partida del hijo del poeta