Ciudad de México a 13 de febrero de 2012
Amigo parisino,
Me da gusto escuchar que tus andanzas por aquellas calles te siguen dejando un buen sabor de boca y que, a pesar de que la novedad podría estar empezando a desvanecerse, tu felicidad aún no descubre sus límites. Puedo decir con total sinceridad que envidio tu situación geográfica por más de una razón las cuales dejaré a tu imaginación enumerar con una solo excepción.
Los Impostors, grupo electropercusivo originario de Guadalajara, Jalisco, integrado por Álvaro Arce y Raúl “Picho” Torres, quiénes recientemente presentaron su más reciente material discográfico llamado “Somos Duques” que fue grabado a manera de “Live To Track” durante una tarde en la ciudad de GDL, nos presentan un remix hecho por Pistache de su canción Affliction. Pocos grupos en México han logrado consolidar un sonido tan innovador y a la vez complejo.
Escribí esta pieza para un nuevo proyecto que se está terminando de cocinar, habla de un circo, un circo sin auditorio, un circo de trapecistas, magos, faquires y tragafuegos, cuya inspiración vive en los talentos de sus otros colegas. Un corto animado que próximamente estaremos viendo.
Pocos grupos han logrado incorporar la música de los sesentas tan bien a su repertorio. Este trio inglés llamado los Zig Zag Birds lo hace con singular maestría. En esta ocasión nos presentan una de sus mejores canciones, una balada sobre corazones rotos y mujeres en otras partes del mundo mientras que nosotros, desesperados las esperamos aquí, donde sea que "aquí" sea.
¡Bendito mestizaje!
Es la primera frase que salió de mi boca tras escuchar el disco “El nuevo mundo: folías criollas” producido por Jordi Savall con sus habituales conjuntos vocales e instrumentales “Hesperion XXI” y “La Capella Reial de Catalunya” y con la novedosa colaboración del grupo de cámara mexicano “Tembembe Ensamble Continuo”.
La búsqueda de la Alquimia por encontrar los cambios de sustancia entre el plomo y oro, han sido plasmados en un cortometraje producido por Outside The Box. Un amuleto permite pedir cualquier deseo, pero a cambio, deberá cederse algo de igual o mayor valor para conseguirlo. Estas son dos piezas musicales compuestas para dicho corto. Una es de acento drámatico, cuando el personaje principal pierde a su madre por culpa de un deseo. La otra pieza es la solución del conflicto, donde el objeto que cumple los deseos desaparece, al pedírsele que todo vuelva a la normalidad.
Me cuesta trabajo describir a una banda que siempre se ha caracterizado precisamente por ser indescriptible, con una identidad que al menos yo no puedo explicar, así que desde ahorita me rindo. A propósito del concierto que presenciamos hace poco días y del cual muchos de nosotros estamos realmente emocionados, he decidido no escribir, por más irónico que parezca, sobre la trayectoria de PJ (aunque eso es lo que me fue amablemente solicitado), sino de lo que a mi punto de vista, es la razón detrás de esa trayectoria=trascendencia innegable del grupo.
Elaborar una lista musical es un ejercicio casi imposible. Primero que nada uno tiene que delimitar el rango que abracará la lista, diez canciones es muy poco para un grupo que lleva veinte años haciendo música, por otra parte resulta demasiado fácil irse con la idea de veinte canciones por sus veinte años, demasiadas canciones tendrían que excluirse de una lista de esa índole, demasiado cliché –la lengua se empalaga-. Cincuenta parece más correcto, una lista larga pero abarcable o eso parece. Una vez superado ese primer obstáculo surge un segundo no menos complicado.
Yo no conocía a Pearl Jam. Hoy tampoco lo conozco. Me jacto de no conocerlos y de saberme ignorante en la materia ahora que, con su visita, súbitamente muchos son aficionados de hace tiempo de la banda. Tampoco es intención –al menos en este documento brevísimo- criticar a quienes asisten a conciertos por un llamado de identidad y no por un llamado sonoro.
Elaborar una lista musical es un ejercicio casi imposible. Primero que nada uno tiene que delimitar el rango que abracará la lista, diez canciones es muy poco para un grupo que lleva veinte años haciendo música, por otra parte resulta demasiado fácil irse con la idea de veinte canciones por sus veinte años, demasiadas canciones tendrían que excluirse de una lista de esa índole, demasiado cliché –la lengua se empalaga-. Cincuenta parece más correcto, una lista larga pero abarcable o eso parece. Una vez superado ese primer obstáculo surge un segundo no menos complicado.
Elaborar una lista musical es un ejercicio casi imposible. Primero que nada uno tiene que delimitar el rango que abracará la lista, diez canciones es muy poco para un grupo que lleva veinte años haciendo música, por otra parte resulta demasiado fácil irse con la idea de veinte canciones por sus veinte años, demasiadas canciones tendrían que excluirse de una lista de esa índole, demasiado cliché –la lengua se empalaga-. Cincuenta parece más correcto, una lista larga pero abarcable o eso parece. Una vez superado ese primer obstáculo surge un segundo no menos complicado.
Hacía dos años que no volvía a Argentina. Los últimos viajes habían sido a Pekín. Lo más parecido a Argentina que vi. Compré el pasaje más barato, como suele hacerse. Pagué ochocientos euros por un vuelo que iría de Paris a Madrid y de Madrid a Buenos Aires. Desde Buenos Aires tendría que hacer otro tramo más hasta Córdoba, para encontrarme con mi familia.
Los días anteriores al viaje no fueron muy agradables, muchísimo trabajo y la sensación de que los dos meses que pasaría en Argentina serían como dos años, o toda la vida, como si me fuera para siempre.