Esta pieza fue escrita por Bela Bartok, uno de los mejores compositores rumanos de todos los tiempos. La obra representa fielmente la voz europea del este - balcánica en sus seis movimientos. El primero es una apertura o introducción fundamental. El segundo es un intermezzo corto y un tanto infantil que conduce al tercero, un movimiento lento y melancólico que imita la voz fina de una flauta en las montañas. En el cuarto movimiento aparece el corazón de los balcanes, cargado de emociones fuertes que nunca llegan a una solución. Los últimos dos movimientos muestran el verdadero carácter de la región. De repente la pista de baila tradicional aparece con ritmos rápidos que dan un final brillante a la pieza.