Pasé mi infancia rodeado de juicios terribles sobre la ciudad de México. Habitante de los suburbios, el centro de la ciudad me parecía un reino lejano e indeseable. Hoy en día mi percepción ha cambiado significativamente; estoy completamente enamorado de este monstruo inabarcable, lo disfruto, lo anhelo y día a día, lo descubro. Por ello no me fue difícil identificarme con “El bajón y el delirio”, una entusiasta crónica de Daniel Hernández que gira en torno al hoy llamado chilango.
Si en el argot de los avisos publicados en los periódicos para anunciar el deceso de una persona existiera el término “trending topic”, la muerte de Miguel Nazar Haro sería uno de ellos. A través de las esquelas, esa forma tan macabra de hacer política, empresarios y políticos que hablan de modernidad y democracia lamentaron la desaparición del símbolo de la represión. En México, el futuro se dirige hacia el pasado.
En los años cincuenta del siglo pasado, cuando se pensaba que la lingüística era un campo del conocimiento muerto, una serie de trabajos de Noam Chomsky revivirían el área, creando de paso, una controversia importante que desafiaba a la tradicional lingüística estructural y que sería la base de una de las teorías más revolucionarias en los campos de la sicología, la lingüística y la gramática.
Desesperado ante la imposibilidad de ofrecer resultados creíbles y redituables políticamente para su gobierno en materia de seguridad pública y crimen organizado; e inevitablemente cerca de su prueba electoral final, el Presidente Calderón
Si en el argot de los avisos publicados en los periódicos para anunciar el deceso de una persona existiera el término “trending topic”, la muerte de Miguel Nazar Haro sería uno de ellos. A través de las esquelas, esa forma tan macabra de hacer política, empresarios y políticos que hablan de modernidad y democracia lamentaron la desaparición del símbolo de la represión. En México, el futuro se dirige hacia el pasado.
Desesperado ante la imposibilidad de ofrecer resultados creíbles y redituables políticamente para su gobierno en materia de seguridad pública y crimen organizado; e inevitablemente cerca de su prueba electoral final, el Presidente Calderón
Lejos de sentimientos hondos de irritación, la lectura de la Ley Döring genera grandes dosis de endorfina. Es como una isla de claridad en el oscuro mar del SOPA, el cierre de Megaupload, los apagones de Wikipedia y Cuevana, los reclamos de corporaciones como Google y muchísimos usuarios de redes sociales en los días de enero. El autor de su ley -Federico Döring- desde su twitter contempla: “A diferencia del ACTA Y SOPA, mi propuesta es menos agresiva y más realista”; es “mucho más amigable”. ¡Qué alivio, qué paz desde el inicio!
El pasado 20 de noviembre tuvieron lugar las elecciones generales en España para renovar el Congreso y el Senado, y elegir así también el nuevo ejecutivo. España no cuenta con un sistema presidencial como el mexicano o el estadounidense en el que se eligen por separado el presidente y los parlamentarios, sino que el cabeza de lista del partido más votado será quien formará gobierno. Las encuestas daban como claro ganador al Partido Popular (PP), de tendencia conservadora.
Son realmente muy pocas las ocasiones en las que se conjugan en un restaurant dos virtudes fundamentales; calidad en la cocina y mesura en los precios. Cada vez más la Ciudad de México se vuelve una de las capitales culinarias del mundo, sin embargo al mismo tiempo la alta cocina mexicana es cada vez más cara. Es ridículo comprobar que muchos de los considerados mejores restaurantes del DF tienen precios comparables con los de sus equivalentes en Francia o Nueva York, como queriendo cobijarse de una realidad muy diferente.
El que la historia siempre se repita es un alivio para los periodistas. Así, en lugar de tener que buscar ideas originales, les basta con reciclar las antiguas, aunque, eso sí, anteponiendo siempre el adjetivo “nuevo”. ¿Fukushima? Un nuevo Tchernobil. ¿Scarlett Johanson? Una nueva Marilyn. ¿Messi? Un nuevo Pelé. Los periodistas creen en el eterno retorno sin haber leído a Nietzsche y en la reencarnación sin conocer las enseñanzas de Buda. La pereza mental es más que una filosofía: es una religión.
Hacía dos años que no volvía a Argentina. Los últimos viajes habían sido a Pekín. Lo más parecido a Argentina que vi. Compré el pasaje más barato, como suele hacerse. Pagué ochocientos euros por un vuelo que iría de Paris a Madrid y de Madrid a Buenos Aires. Desde Buenos Aires tendría que hacer otro tramo más hasta Córdoba, para encontrarme con mi familia.
Los días anteriores al viaje no fueron muy agradables, muchísimo trabajo y la sensación de que los dos meses que pasaría en Argentina serían como dos años, o toda la vida, como si me fuera para siempre.