S e r i e : Los bicentenarios y sus huellas en la integración de América Latina y el Caribe: El Grupo Bicentenario y su fracaso
La primera parte de esta serie sobre las huellas que dejan las conmemoraciones bicentenarias en la integración de América Latina y el Caribe fue dedicada a la retórica. Indiqué, al hacer referencia al documento final de la primera Cumbre América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC) de 2008 que existe la “convicción de que la integración política, económica, social y cultural de América Latina y el Caribe es una aspiración histórica de sus pueblos”. Como un actor de referencia para la cultivación de la imagen de esta aspiración histórica se realza en el documento el Grupo Bicentenario.
El Grupo Bicentenario…
El grupo se constituye en 2007 inicialmente por Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, México, Paraguay y Venezuela. Son los ministros de cultura los que firman la “Carta de Intención” considerando que “se encuentran próximos a conmemorar los doscientos años de la formación de sus primeros gobiernos patrios y la importancia que revisten estas fechas en el marco del proceso de integración”. A estos países se juntan poco más tarde Colombia, El Salvador y España. En su sitio web, la iniciativa se describe como una “instancia multilateral creada con el objetivo de promover la conmemoración conjunta de los procesos de independencia desarrollados en el continente americano hace 200 años”. De esta manera – como evidencia el documento final de la CALC – se aspira a la generación de “conciencia acerca del pasado compartido por pueblos de las Américas y a fomentar la proyección de un futuro que los encuentre integrados en la diversidad.” Entonces ¿qué impacto han tenido las acciones del Grupo Bicentenario en el contexto de la integración de América Latina y el Caribe?
La composición del grupo por nueve integrantes hispanoamericanos y España presume la influencia importante, incluso la posición hegemónica, de una versión hispanoamericana de historia en el marco de la integración latinoamericana y caribeña.
El poder de definición en este discurso parece estar ante todo en manos de los miembros del Grupo Bicentenario que, a pesar de haberse unido, difícilmente mantienen una postura homogénea. Así, sobre todo la participación de España parece introducir cierta fuerza explosiva, como evidencia Arístides Medina, el presidente del Centro Nacional de Historia de Venezuela en una entrevista en 2009: “Desde España nos están proponiendo una Conmemoración del Bicentenario como una acción generada por ellos, para hacer ver que la Independencia de América se produjo por la vocación democrática de esa Nación.”
Por ello concluye que España “desea borrar de la memoria del pueblo el nombre del Libertador.”
No obstante, también entre los diez países participantes hay divergencias importantes. Son cuatro – Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela – los países donde la figura de Simón Bolívar forma parte del santuario nacional, sin embargo, para alcanzar los objetivos que se propuso el grupo, las semejanzas históricas son menos determinantes que las grandes diferencias políticas presentes en la región. Basta recordar el triángulo conflictivo entre Colombia, Ecuador y Venezuela, a pesar de que la toma de posición de la presidencia colombiana por Juan Manuel Santos tranquilizó bastante las relaciones mutuas. Sin embargo, hay una incógnita que se avecina con las elecciones presidenciales de Venezuela en 2012, a saber, el comportamiento, sobre todo retórico, de Hugo Chávez.
…y su fracaso
En una entrevista Carmen Bohórquez, miembro de la Comisión Presidencial para la Celebración del Bicentenario de la Independencia de Venezuela, da ejemplos de las difíciles relaciones entre los miembros del Grupo Bicentenario:
“Existe un grupo Bicentenario donde hay varios países latinoamericanos representados, indudablemente que allí las diferencias políticas se manifiestan hasta en la manera como se va a celebrar los bicentenarios. Están países con gobiernos que son de derecha, e incluso hay algunos que tienen una visión casi comercial del asunto, que lo ven como algo para turistas o como obtener más ingresos. Y otros, los que estamos más políticamente implicados en procesos revolucionarios, nosotros lo vemos como la ocasión propicia para profundizar la batalla de ideas.”
De manera que la colaboración dentro del Grupo Bicentenario, desde su creación en 2007 hasta el presente, no se llevó a cabo como planificado. El Acta de la IV Reunión del Grupo Bicentenario indica las modalidades de alternancia de la Secretaría Pro Témpore (SPT) entre 2009 y 2010. Sin embargo, los mandatos de Venezuela, previsto durante enero y junio de 2010, seguido por Colombia hasta finales del mismo año, nunca se pusieron en práctica. De hecho, no se encuentra ningún índice que afirme el traspaso de la SPT de México a finales de 2009 a Venezuela. El poco interés por parte de Venezuela de reivindicar su mandato se explica por las ya mencionadas crisis bilaterales entre Colombia y este país, como también sus prioridades poco compatibles con otros miembros como el ya alegado ejemplo España. Es interesante la reacción por parte de Venezuela frente a las problemáticas: En vez de buscar una solución dentro de un organismo ya creado, constituye otra entidad, el Grupo ALBA para la Conmemoración del Bicentenario del Inicio de la Revolución de Independencia en Nuestra América, el 24 de junio de 2009.
Este comportamiento parece en todo caso sintomático para la historia de la integración en América Latina y el Caribe, ya que los actores involucrados tienden a, supuestamente, solucionar las divergencias que surgen en este proceso mediante la creación de nuevas instituciones supranacionales. Este procedimiento puede crear a corto plazo capital político, pero con resultados devastadores a mediano y largo plazo, evidenciándose en una integración regional sin evolucionar en fundamento.
A pesar de la voluntad de organizar en conjunto las celebraciones de los bicentenarios de los primeros movimientos independentistas de América Latina (y del Caribe), el Grupo Bicentenario, desde el principio, ha sufrido deficiencias en cuanto al compromiso de las partes involucradas. Al fin y al cabo, cada uno de estos países se centró principalmente en sus celebraciones, impidiendo y desaprovechando de tal manera una reflexión realmente amplia sobre lo sucedido hace 200 años. Los proyectos, tanto políticos, como culturales y sociales se realizaron en versiones minimalistas vastamente limitados en el ámbito nacional.
La disponibilidad de la página web del Grupo Bicentenario a partir de los últimos dos meses de 2010 hasta la fecha es una cosa bien curiosa. Hay días que no funciona, otros que reaparece, como si no hubiera sucedido nada, y otros más cuando solamente se carga el diseño de fondo de la misma, sin posibilidades de navegar ni acceder a los contenidos anteriormente disponibles; la agonía de un moribundo. Un fenómeno parecido experimentaron algunas páginas que lanzaron los gobiernos nacionales miembros del Grupo Bicentenario destinadas exclusivamente a la conmemoración nacional respectiva. La página de Bolivia, por ejemplo, desapareció poco después de las conmemoraciones en el año 2009, la de Ecuador dejó de existir en el segundo semestre del 2010, a pesar de que se decretó en 2008 que “la República de Ecuador se apresta a conmemorar el Bicentenario de las Luchas Libertarias de 1809 a 1812.” (Decreto No. 1023/Registro Oficial No. 325) No quedan nada claro los motivos que llevan a esta gestión nebulosa de las páginas y sus contenidos que muchas veces facilitaron ediciones, libros y gacetas de la época y análisis científicos actuales de historiadores sobre los hechos de hace 200 años.
En la próxima edición sigue la “S e r i e : Los bicentenarios y sus huellas en la integración de América Latina y el Caribe” con una mirada comparativa hacia el Grupo Bicentenario y el Grupo ALBA para la Conmemoración del Bicentenario del Inicio de la Revolución de Independencia en Nuestra América; los bicentenarios y sus divergencias ¡no se lo pierdan!