En esta tercera y última parte de la “S e r i e : Los bicentenarios y sus huellas en la integración de América Latina y el Caribe” presento una síntesis de las reflexiones ofrecidas en la primera (http://www.loshijosdelamalinche.com/node/663) y en la segunda (http://www.loshijosdelamalinche.com/node/717) parte de la serie. Una mirada comparativa hacia el Grupo Bicentenario y el Grupo ALBA para la Conmemoración del Bicentenario evidencian que las conmemoraciones bicentenarias del inicio de las Independencias sufren la misma patología que la integración latinoamericana en general.
LAS DIVERGENCIAS ENTRE EL GRUPO BICENTARIO Y...
Si comparamos el Grupo Bicentenario con el Grupo ALBA para la Conmemoración del Bicentenario ¿cuáles son las principales diferencias?
Lo más llamativo es la divergencia en cuanto a los hechos que se consideran relevantes para la emergencia de los movimientos independentistas. El primer suceso en este sentido que consta en la línea de tiempo disponible en la página web del Grupo Bicentenario es la Independencia de Haití en 1804. Fuera de esta mención la relevancia del hecho para el Grupo Bicentenario es más bien marginal y no cobra importancia explícita en ningún momento del ciclo conmemorativo emprendido. Hay solamente dos datos más que hacen referencia al rol jugado por Haití durante los procesos de independencia de América Latina. Ambos se encuentran en el Acta de la IV Reunión del Grupo Bicentenario, donde consta que Ecuador realizó “precisiones históricas” en este sentido y que Argentina hizo “énfasis en la necesidad de reivindicar el rol jugado por Haití en las gestas independistas”. El Acta indica además que se adjunta como Anexo IV la Declaración referente a Haití, que en un principio estaba asequible en la misma página del grupo, pero que luego desapareció por completo de la misma. El autor accedió a esta “Declaración del Grupo Bicentenario sobre el Rol de la República de Haití en los Procesos de Independencia Latinoamericanos” por última vez el 20 de mayo de 2009. Prueba de la existencia de esta Declaración da todavía el Número 31.692/Año CXVII del Boletín Oficial de la República Argentina del 13 de julio de 2009 (http://www.boletinoficial.gov.ar/DisplayPdf.aspx?s=04&f=20090713), donde no solamente se reproduce el Acta de la Reunión, sino también la Declaración sobre Haití:
“Durante el presente año [2009] las naciones que conforman el Grupo Bicentenario darán comienzo al ciclo de conmemoraciones de los bicentenarios de los procesos de independencia en América Latina.
El Grupo Bicentenario recuerda que esta primera gesta por la libertad comenzó en el año 1804, en Haití, cuando un valeroso grupo de insurgentes puso fin al yugo colonial y al oprobio de la esclavitud, abriendo paso, de esta manera, a los sucesivos procesos de independencia en nuestra región.”
Este párrafo permite dos conclusiones principales: Primero, recordar en una declaración que la primera gesta por la libertad comenzó en 1804 en Haití le da a todo el proceso independista un carácter genuinamente latinoamericano. Esto evita el protagonismo de otros antecedentes a menudo citados como la independencia de las Trece Colonias norteamericanas en 1776, la revolución Francesa en 1789 y la crisis en la península ibérica por la invasión francesa de Napoleón en 1808. Previa invitación, España formalizó su participación en el Grupo Bicentenario el 23 de febrero de 2009, lo que posiblemente desató la iniciativa de la Declaración. Segundo, que los integrantes del Grupo Bicentenario no hayan invitado a Haití a participar en las conmemoraciones da la impresión de utilizarlo meramente como comodín para propios fines. Haciendo referencia a Haití, sin que este país tenga voz o voto en la organización de las conmemoraciones puede haberse calmado una posible rivalidad sobre la pregunta quién fue el primero en dar la primera gesta libertaria.
…EL GRUPO ALBA PARA LA CONMEMORACIÓN DEL BICENTENARIO
Hugo Chávez y su gobierno se presentan como los defensores de una contra historia, es decir, en contra de una historia predominante occidental determinada principalmente por Estados Unidos y sus aliados de Europa occidental. En el Foro “Ideas de la Independencia”, realizado bajo la responsabilidad del Ministerio venezolano del Poder Popular para la Cultura, el profesor venezolano Mario Sanoja deja claro que la característica fundamental de la presente conmemoración de los 200 años de emancipación es buscar “construir un nuevo discurso histórico que explique ese proceso de independencia en los términos de la revolución socialista venezolano.” De este modo se pretende rescatar “un pueblo invisibilizado en la historia oficial” y “destapar la historia que durante siglos fue minimizada e, inclusive, ocultada.”
De acuerdo a estas aspiraciones los “Hitos del Bicentenario de la Independencias de Nuestra América” (http://www.alba-tcp.org/public/documents/pdf/hitos_del_bicentenario.pdf), compuestos por los miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), difieren en algunos puntos de la línea del tiempo elaborada por el Grupo Bicentenario. Primero, el periodo de tiempo abarca 50 años (1780–1830), empezando por la Sublevación de los hermanos Katari en el Alto Perú (hoy Bolivia) y terminando por la Muerte de Simón Bolívar. Las referencias a la Revolución de Haití son extensivas, pero este país tampoco cobra un mayor protagonismo real en los eventos del ciclo de las conmemoraciones que prevé este grupo. Los antecedentes emancipadores norteamericanos y europeos, en cambio, se dejan completamente fuera. Segundo, la agenda de conmemoraciones perseguida por el ALBA-TCP sobrepasa la mera promoción de la celebración de las diversas efemérides de cada uno de los países miembros – propuesta central del Grupo Bicentenario – y persigue con el Plan de Trabajo y Acción metas concretas del bicentenario que dan prueba de un proyecto político basado en políticas de memoria y de identidad. “El cronograma de cumplimiento de dicha agenda de trabajo puede ir aparejada con determinadas fechas históricas, de manera tal que el cumplimiento de la meta fijada y la conmemoración de determinada fecha bicentenaria, se conviertan en sí mismas en símbolo de la continuidad de la lucha y en resignificación de una historia que hasta el momento ha estado al servicio de las élites dominantes.” No queda claro si estas metas se alcanzarán, pero las tendencias indican más bien el incumplimiento.
CONCLUSIONES
El fracaso del Grupo Bicentenario es al mismo tiempo un símbolo del estado de la integración regional. En vez de tratar de encontrar imperativamente soluciones a los problemas que se presentaron a lo largo de la existencia de este organismo, algunos países miembros prefirieron abandonarlo implícitamente al no involucrarse más. Otros se decidieron por crear una iniciativa parecida, pero no igual y, sobre todo, de menos transcendencia regional. El Grupo Bicentenario, como plataforma de diálogo, podría haber servido para trabajar y disminuir sobre todo dos puntos de fricción que destacan entre los estados miembros: las diferencias ideológicas entre algunos de estos gobiernos, por un lado, y las fricciones en cuanto a la historia oficial sostenida por España y los gobiernos latinoamericanos, por otro. De hecho, los debates que se han presentado referentes al segundo bloque de fricciones no son nuevos y pueden verse como reanudación directa de los debates que emergieron en torno al V Centenario en el año 1992.
Carlos Malamud resalta en un primer balance de los bicentenarios latinoamericanos varias razones que tratan de explicar los impedimentos de promover una conmemoración conjunta y de alcanzar una proyección internacional:
“(1) la gran fractura existente en la región y los conflictos bilaterales […]; (2) la politización de los festejos […]; (3) los intentos de falsificación de las historias nacionales y de la latinoamericana; (4) el escaso presupuesto invertido; (5) la improvisación y la falta de planificación; (6) el bajo grado de conocimiento por parte de las sociedades latinoamericanas de lo que se festejaba; y (7) […] la trivialización y mercantilización del concepto o la marca bicentenario.”
En este balance se refleja al mismo tiempo el estado de integración en la región. La integración sufre con los conflictos bilaterales; la integración es politizada, en general improvisada y poco planificada; no cuenta con los recursos necesarios para llevarla a un nivel más elevado y de mayor cohesión. Como consecuencia se puede constatar una trivialización de la integración.