
Cursé la licenciatura en Relaciones Internacionales en El Colegio de México al tiempo que hice estudios en lengua y literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Actualmente resido en Berlín donde la vida cotidiana es una tentación más fuerte que la escritura, la cual, mientras la vida siga, encontrará su momento.
No soy escritor ni músico. Apenas entiendo algo de teoría musical y con trabajo puedo entender las vicisitudes de la gramática española. Creo ser, en cambio, un buen escuchador de música orquestal y mejor lector. En casi veinticuatro años me formé una idea de lo que debe ser la música y de lo que debe ser la lectura. Desde siempre me gustó externar esas opiniones y registrar cómo mutan en el tiempo: varían mis gustos, se matizan los comentarios primigenios y los otrora enemigos se vuelven amigos entrañables que llevo en la cuenca de la axila o en el oído.
En este espacio quiero continuar esa crítica que empezó en mis pequeños libros rojos que llevo siempre conmigo y que en Los Hijos de la Malinche puede volverse práctica cotidiana. En los escritos que me propondría realizar cada quince días (es posible que todo el próximo año resida en Berlín) ensayaré sobre mis lecturas realizadas durante la quincena y/o sobre la música escuchada. Sin jerga especializada (yo mismo soy un autodidacta) procuraré reflexionar sobre la necesidad de regresarle al arte su papel protagónico en nuestras vidas. Me queda claro que la idea de crítico literario/musical, antes indispensable para el público decimonónico, debe ser tema recurrente en un proyecto definido como interdisciplinario, cultural y creativo.
Por último, el proyecto que ustedes emprenden es también una oferta irresistible para obligarme a consignar, como diría Roberto Bolaño, en un diario las reflexiones que me abruman tras cada lectura, para ejercitar la memoria enfocando las imágenes con cuidado y no al desgaire, y sobre todo, para cuidar algunos aspectos de mi sensibilidad que, creyéndolos ya hechos del todo, en realidad son sólo semillas que pueden o no germinar en un carácter.