
No puedo decir que existan muchos logros en mi corta vida. Acaso el único es haber sorteado contra viento y marea las exigencias de una institución como El Colegio, lo que hoy día, sin embargo, no es razón suficiente para alegrarse. Bajo el cobijo de mis estudios de licenciatura he publicado algunas veces en la revista estudiantil de El Colegio (Ágora) en coautoría con el grupo estudiantil “Pensar el Desarrollo”. También escribí un ensayo de manera individual que la misma revista tuvo a bien publicar en su séptimo número.
Hablo unos cuantos idiomas (cinco si los parámetros son flexibles) y me dedico con mucho gusto a la lectura. En mi condición de posible internacionalista me gusta mucho reflexionar y escribir acerca de temas de actualidad mundial, sobre todo políticos y sociológicos. La crítica es una de mis afecciones y me desempeño con esmero al pensar en la política o lo poco que sé respecto a la economía. Leo gustoso todo tipo de opiniones y estoy siempre encantado de poder debatir acerca de los temas más diversos, relevantes o banales.
Sentido e intención de la participación en Los Hijos de la Malinche.
Debo admitir, a modo de advertencia, que mis conocimientos artísticos son limitadísimos. En la medida en que este proyecto concentre su atención en las bellas artes (modernas o no), mi papel podrá ser un tanto tangencial. Me interesaría, sobre todo, aprovechar un espacio de reflexión sobre temas políticos y sociales y compartir con ustedes el producto de tales pensamientos. ¿Qué sucesos internacionales son relevantes más allá de sus connotaciones diplomáticas o económicas y por qué?
Ahora bien, no excluyo la posibilidad de colaborar de lleno con los temas artísticos propuestos. De vez en cuando podré dar vuelo a alguna pequeña reflexión sobre aquello que provoca y aquello que implica una obra de arte, sobre todo desde una perspectiva histórica o social. Por ejemplo, ¿qué significado puede tener una exposición de arte contemporáneo en una sociedad tan desigual y poco solidaria como la mexicana?, ¿qué implicaciones adivinamos cuando presenciamos arte en espacios exclusivos y autocomplacientes? O bien, ¿cuál podría ser una adecuada relación entre arte, cultura y sociedad en abstracto (o masas en concreto)?